martes, 7 de mayo de 2013



Unidad I:
La profesión docente





 ¿Qué es profesión?

Una profesión es una actividad especializada del trabajo dentro de la sociedad. A quien la ejerce se le denomina profesional.


Las profesiones son ocupaciones que requieren de conocimiento especializado, formación profesional (capacitación educativa de diferente nivel -básica, media o superior- según cada caso), control sobre el contenido del trabajo, auto-regulación (organización propia mediante colegios profesionales, sindicatos o gremios), espíritu de servicio a la comunidad (altruismo), y elevadas normas éticas (deontología profesional).


La naturaleza de la ocupación y la forma de ejercerla que tiene cada profesional es el desempeño de la práctica profesional. La disciplina profesional se preocupa del desarrollo del conocimiento, enriqueciendo la profesión y profundizando el sustento teórico de la práctica.




Concepto de profesional

Un profesional es toda aquella persona con un reconocimiento de grado universitario, técnico o experto en cierto tema, disciplina o arte. Los profesionistas se dividen en técnicos, ingenieros, licenciados, médicos, maestros y doctores.




Concepto de profesión según diversos autores

En este sentido, puede definirse profesión como una actividad que sirve de medio de vida y que determina el ingreso profesional. De manera general, se define la profesión como ocupación sobre la base de un gran acervo de conocimiento abstracto, que permite a quien la desempeña libertad de acción y que tiene importantes resultados sociales.


Los antecedentes sobre el origen de este concepto se encuentran en antiguos textos hebreos, esta palabra se relacionaba a funciones sacerdotales, a negocios en servicio del rey o de un funcionario real.


El vocablo significa mandar o enviar, lo que representaba realizar una misión. Sin embargo, el concepto en el sentido actual no puede remontarse más allá de la época preindustrial, puesto que es producto de la industrialización y de la división del trabajo.


Los teóricos del siglo XIX consideraban las profesiones como una modalidad de lo que Tocqueville denominó “corporaciones intermediarias”, que eran organismos por medio de los cuales podía instaurarse un nuevo orden social, en sustitución de la sociedad tradicional.


Para Max Weber (1901), la profesión estaba vinculada a lo religioso en la tradición cristiana, puesto que el acto de profesar está relacionado con la voluntad de consagrarse a Dios, obedecer a un ser superior, con un alto contenido de ascetismo, de entrega y de sufrimiento.


Por otra parte, la expansión de los conocimientos técnicos, la explosión demográfica y el crecimiento de los centros urbanos en el siglo XIX, durante la revolución industrial, contribuyeron a modificar la organización social existente, propiciando la creación de tareas profesionales más especializadas (Barrón, 1996).


Estos factores produjeron que, a principios del siglo XX, se incorporara la concepción de lo profesional como producto de las transformaciones producidas por la industrialización.


En este contexto, en 1915, Flexner sugirió que para reconocer este campo, era necesario tomar en cuenta la implicación de operaciones intelectuales, las cuales adquieren su material de la ciencia y de la instrucción. Señala, además, que el manejo de este material es con un fin definido y práctico, el cual posee una técnica educativa comunicable, se tiende a la organización entre sus propios miembros y se vuelve cada vez más altruista (Gómez y Tenti, 1989).


Desde el funcionalismo, Millerson (1964) explicaba que las profesiones realizan funciones que son valoradas, tales como la utilización de capacidades basadas en conocimientos teóricos; educación y formación; garantía de competencia en los individuos debida a exámenes; tener un código de conducta que garantice la integridad profesional; realización de un servicio para el bien público; existencia de una asociación que organice a sus miembros.


Por su parte, Schein (1970) estableció que las profesiones constituyen conjuntos de ocupaciones que han desarrollado un sistema de normas derivadas de su papel especial en la sociedad. El profesional es distinto del aficionado, está dedicado a una ocupación que constituye su fuente de ingresos (Gómez y Tenti, 1989).


Moore y Freidson (1970) agregan que una profesión puede ser vista a partir de un conjunto de dimensiones estructurales y de actitud, como una ocupación de tiempo integral, caracterizada por la presencia de profesionistas con una organización que permite la mutua identificación de intereses comunes y de conocimientos formales y en donde se aceptan las normas y los modelos apropiados para identificarse entre colegas (Machado, 1991).

Para que pueda existir una auténtica profesión, Johnson (1972) señaló que, es necesario que las personas que practican la ocupación formen un grupo homogéneo. Asimismo, Parkin (1979) sugiere que se siguen estrategias de exclusión para restringir el acceso a las profesiones (Burrage, 1990).


De acuerdo con esto, en los años ochenta, una profesión se definía como una ocupación que se regulaba a sí misma mediante una capacitación sistemática y obligatoria en un ámbito universitario, basado en conocimientos especializados y técnicos, y orientado más al servicio que hacia las utilidades pecuniarias, principio consagrado en su código de ética (Starr, 1982). En este contexto, la profesión era considerada como un fenómeno sociocultural en el cual intervienen un conjunto de conocimientos y habilidades, tradiciones, costumbres y prácticas que dependen del contexto económico, social y cultural en el que surge y se desarrolla.


Las profesiones se estructuraron con base en una segmentación de la producción del conocimiento y de su propio ejercicio ante la necesidad de regular y reglamentar las formas de ejercicio de las habilidades profesionales, buscando legalizar lo escolar como la única forma válida de tener acceso al conocimiento.


Las profesiones son consideradas autónomas se encuentran establecidas y legitimadas, por formas y sistemas de organización social. Otros elementos son su legitimación intrínseca, su validez y su función enmarca por características históricas de la sociedad en que ha surgido y se ha desarrollado.


Sus modos de formación, reproducción, exclusión, certificación y evaluación dependen de las condiciones en las que surge, de los intereses de quienes la promueve y del poder político de sus miembros. En consecuencia, la profesión, como unidad estructural de la sociedad moderna, condensa procesos y elementos de la realidad social, política e ideológica en la que se circunscribe, formalmente establecida y legitimada por el sector social que las ha constituido como tales.


En el marco de la globalización, las profesiones son influidas por las nuevas tecnologías, esto propicia el surgimiento de nuevas profesiones. En este sentido, Dingwall (1996) señala que las profesiones de ahora, sólo tienen del pasado la continuidad simbólica con el grupo ocupacional de referencia de la Edad Media.


En este contexto, y ante las condiciones que los nuevos ordenamientos del mercado de trabajo la profesión es definida como una disciplina, se adhieren a patrones éticos establecidos; que son aceptados por la sociedad como los poseedores de un conocimiento y habilidades especiales obtenidos en un proceso de aprendizaje reconocido y derivado de la investigación, educación y entrenamiento de alto nivel, y están preparados para ejercer este conocimiento y habilidades en el interés hacia otros individuos.



Profesionalismo

El término profesionalismo se utiliza para describir a todas aquellas prácticas, comportamientos y actitudes que se rigen por las normas preestablecidas del respeto, la mesura, la objetividad y la efectividad en la actividad que se desempeñe. El profesionalismo es la consecuencia directa de ser un profesional, un individuo que tiene una profesión particular y que la ejerce de acuerdo a las pautas social-mente establecidas para la misma. Las pautas de profesionalismo pueden llegar a ser muy variadas e ir desde aspectos físicos y de apariencia (tales como vestimenta) hasta actitudes morales y éticas (tales como el cumplimiento del deber en cualquier situación y realidad).


  La noción de profesionalismo se relaciona, de más está decir, con la de profesión. La profesión es un tipo de oficio adquirido de manera legítima por una persona luego de realizar una carrera de estudio o trabajo que otorgue las capacidades, conocimientos y habilidades específicas para la actividad elegida.  

El profesionalismo sin embargo puede existir en el caso de personas que no cuentan con una profesión legal y oficial pero que aun así demuestran importantes rasgos de respeto, compromiso, entrega y seriedad en aquello que hacen. El profesionalismo es sin dudas uno de los rasgos más buscados a la hora de establecer empleos, pero al mismo tiempo puede llegar a ser difícil de medir en términos cuantitativos. Evidentemente, hay algunos elementos que pueden ser claramente señalados como falta de profesionalismo, tales como la impuntualidad, el lenguaje agresivo y formas de comunicación o de manejo inapropiadas, la falta de compromiso con la actividad, la apariencia no apropiada, el establecimiento de vínculos afectivos con colegas o clientes cuando esto no está permitido, etc.



Profesionalización

Como resultado del estudio realizado se considera la existencia, al menos, de tres tendencias bien marcadas en cuanto al tratamiento dado a la profesionalización para clarificar ciertos referentes teóricos y sus respectivas prácticas pedagógicas.


La primera, interpreta la profesionalización como una categoría de máxima generalidad dentro de esta ciencia y que, por demás, se ve relacionada con otras ciencias sociales como las ciencias del trabajo, la sociología y las ciencias de la educación. Dentro de ellos se destacan Burbles y Densmore (1992); la UNESCO (1993), Abreu (1993), Torres Carrillo (2002) y Maury (2005).


Otro grupo significativo de autores consideran la profesionalización como proceso, dentro de los cuales se encuentran, Añorga Morales (1999), Pérez García (2001), Addine Fátima (s/f), González Gaudiano (1998), Giroux Lanksher y MacLaren (1996), Herrera Fuentes (2003), Poison (2000), Imen (2004), Martín A. (2004) y el Congreso del Perú (1993).




Profesionalización y profesionalismo en la docencia escolar

Quiero abordar el tema de estándares en la profesión docente desde la perspectiva de dos conceptos superficialmente similares pero en el fondo muy diferentes: profesionalización y profesionalismo. Hablar de profesionalización, involucra hacerlo desde el estudio que la sociología ha hecho de las características de las profesiones, como estructuras en el orden social. En la docencia, el camino de la profesionalización  es el de adquirir las características de las profesiones de alto estatus, entre las que se cuentan la titulación, la acreditación y la existencia de asociaciones profesionales.  Estas, junto con el uso del conocimiento científico, tema del que hablaré un poco en esta entrada, creo yo son los pilares de las profesiones mejor establecidas. En mi entrada anterior exponía que creo que la docencia escolar no muestra sino incipiente-mente una de las tres primeras características. En esta ocasión, con el ánimo de empezar a proponer rutas de profesionalización, quiero discutir aspectos relacionados primariamente con la profesionalización, y en algo con el profesionalismo.


  Responder a la pregunta de qué significa para un docente comportarse como un profesional en el aula involucra explorar qué es aquello que un docente profesional hace como sólo él o ella puede hacerlo ¿Cuál es, o debería su especialidad? Yo creo que es el trabajo de diseñar y ejecutar experiencias de aprendizaje. No una clase. No una charla. Una unidad de enseñanza completa, una secuencia de clases, una experiencia intencionalmente dirigida para el aprendizaje de algo. No simplemente una clase: una clase le puede salir bien a cualquiera. O mal, es parte de la vida. Hay gente que cree que porque explica cosas con elocuencia entonces puede ser buen profesor. No. La gracia es diseñar un proceso entero, que pueda durar meses o años. Un proceso que tiene altos y bajos, que puede y va a contar con imprevistos y sujetos resistentes. En eso tiene que ser hábil un maestro, como nadie.



Características de una profesión docente

  El/la Profesional de Educación, debe poseer sólidos conocimientos que fundamentan tanto su comprensión del niño/a de 0 a 6 años en sus procesos biopsicosociales, culturales , como sus acciones pedagógicas, didácticas y evaluativos contextualizadas en las Bases Curriculares de la Reforma Educacional Chilena, en la que asume su compromiso activo con la calidad de la educación. Este Educador/a, domina los fundamentos teórico-conceptuales relacionados con la educación y la investigación educacional. Por ello, es capaz de diagnosticar y analizar críticamente distintos fenómenos educativos con el objeto de comprender su complejidad. Además, siendo capaz de reconstruir desde su práctica los fundamentos de su quehacer específico, consolida su acción educativa en propuestas de innovación y cambios efectivos. En el contexto de un mundo globalizado, comprende y utiliza el idioma inglés a modo instrumental y maneja las TICS, es capaz de aprender y actualizarse de manera permanente, de comprender políticas nacionales e internacionales que orientan el desarrollo educativo y de contextualizar su acción conforme a requerimientos del campo laboral actual y de las organizaciones educativas propias del nivel de educación.

  Profesionalmente, desarrolla competencias específicas orientadas a facilitar el proceso educativo integral del niño y niña de 0 a 6 años, fortaleciendo sus capacidades socio afectivas, cognitivas, creativas y lúdicas a través de la mediación de experiencias vinculadas a la iniciación de la lectura y escritura, desarrollo del pensamiento lógico-matemático y la comprensión de su medio natural, social y cultural, favoreciendo en el párvulo aprendizajes oportunos y pertinentes a sus características, necesidades e intereses. Del mismo modo, evalúa y atiende el desarrollo del niño y niña y sus aprendizajes, fortaleciendo su acción didáctica, diseñando, evaluando y gestionando proyectos educativos que integran las necesidades educativas diversas. Se caracteriza por ser agente social de cambio que actúa con autonomía, responsabilidad y compromiso ciudadano, creativo, reflexivo y crítico respecto de su práctica, capaz de tomar decisiones responsables y asertivas, generar y asumir propuestas de cambio con liderazgo pedagógico, formulando y gestionando proyectos en beneficio de la comunidad educativa integrada por los niños y niñas, familias, educadores, equipos de gestión y otros agentes educativos. Además, es un profesional con capacidad de comunicación y relaciones interpersonales adecuadas para trabajar en equipo, asumiendo actitudes de colaboración profesional en la identificación, planteamiento y resolución de problemas. A su vez, manifiesta conocimiento y sensibilidad ante expresiones artísticas diversas integrándolas en su quehacer pedagógico. De igual modo, actúa con discernimiento ético y respetuoso de la naturaleza humana, orientado por los valores que la universidad establece como sello institucional para la formación de sus profesionales y que le permiten una mediación para el desarrollo de sus educandos.


  En conclusión, al plantearnos la formación inicial de los profesores y profesoras debemos partir teniendo claro que formamos para una profesión. Una profesión que se caracteriza por manejar un conocimiento particular, por desarrollar unas competencias concretas y producir una cultura singular. Los futuros docentes deben aprender a construir un conocimiento profesional en base a estas características que definen la profesión docente y que la hacen distinta de otras profesiones.


PUBLICADO POR SOUR EN 13:54

http://chnsour.blogspot.com/2007/07/caractersticas-una-profesin-docente.html.


Visión de la profesión docente


La carrera docente en la República Dominicana y otras visiones


  De acuerdo con la ley (66-97 General de Educación de la República Dominicana), en su Cap. 3, Art.135: “Se entiende por carrera docente la vinculación del servidor de la educación al conjunto de disposiciones organizativas y legales que regulan el ingreso, la permanencia, la promoción y el retiro de los docentes durante su ejercicio profesional; así como sus deberes y sus derechos laborales. La carrera docente comprende también el conjunto de disposiciones atinentes a la clasificación y valoración de cargo, el reclutamiento, la selección, el nombramiento de personal, la estabilidad, y evaluación del personal que brinden a la educación los mejores recursos humanos”.


Desarrollo de la profesión docente desde una visión sistémica de la carrera docente


A)   Formación Inicial


  Convertir la carrera docente en una profesión atractiva que atraiga y retenga los mejores talentos como en otros países, Finlandia y Suecia por citar dos casos, constituye una legítima aspiración de todos los países que aspiran la mejora de sus sistemas educativos.3 Obviamente, en la República Dominicana con una profesión mal valorada por la sociedad en su conjunto, dado el pobre desempeño docente, resulta muy difícil atraer a los mejores estudiantes a la docencia a menos que se produzca un cambio en las políticas educativas desde todos los subsistemas que conforman el sistema educativo en su conjunto, es decir, desde una visión sistémica.


B)   Inserción Docente


  De acuerdo con el Estatuto Docente de la República Dominicana, se establece un año como período de prueba para los y las docentes que ingresan por primera vez al Sistema Educativo Dominicano, al final del cual se debe aplicar una evaluación de desempeño, sin embargo, esta disposición legal no se cumple.


  En una consulta con expertos nacionales sobre la carrera Docente realizada en el 2010, en el Instituto Nacional de Capacitación y Formación Docente se consideró que ese período debía ampliarse a tres años con un acompañamiento sistemático y una evaluación final como está establecido en el citado reglamento.



  Sin embargo, aunque se reconoce el impacto de estos primeros años de vida profesional e incluso la inserción docente ha sido planteada en el marco de los debates de la educación que queremos para el siglo XXI, en el país todavía no se han formulado políticas que regulen esa importante fase del ciclo de vida de los y las docentes.


C)   Desarrollo Profesional


  En el marco de las Mesas Consultivas que se conformaron como espacio de debate y acuerdos para las publicaciones Metas Educativas 2021 se señala lo siguiente:


  La necesidad de vincular, en la práctica el Estatuto de la Carrera Docente a un programa de desarrollo profesional ha sido expresada de manera reiterada en el ámbito educativo dominicano desde hace más de una década. Se aboga por un modelo donde la formación inicial, la inducción y la formación continua se constituyan en un itinerario común para todos los docentes del Sistema (2010: 152).


  Desde la perspectiva de ese desarrollo profesional, se aprecia el intento de pasar desde una visión técnico-pedagógica del docente a una visión profesional como un sujeto con autonomía y capacidad para tomar decisiones, con criterio para manejar el currículo y recrearlo, con sentido de misión y vocación, conducta ética en su vida personal y profesional, con habilidades para auto gestionar su formación, trabajar en equipo, reflexionar sobre su práctica, sistematizarla y compartirla con otros pares.


Mitos


  La aplicación de encuestas a estudiantes que ingresan al primer año de la carrera docente, para conocer las razones por las que eligieron ser profesores, y a aquellos que cursan tercer año acerca de las dificultades que se les presentan en su práctica docente, nos ha permitido identificar algunos mitos relacionados con la docencia y con el proceso de formación inicial que esta ocupación requiere.


  Las ciencias sociales entienden que el mito es una creencia común en un grupo, que no requiere de justificación racional, ni se lo cuestiona, puesto que en ese caso perdería validez. Se apoya en un conocimiento imaginativo de la realidad natural y de los fenómenos sociales. Su expresión lingüística es sencilla, pueden ser fácilmente aprendidos y recordados en la transmisión de una generación a otra. No obstante su poder de permanencia en el grupo que los acepta, también pierden su vigencia, pudiendo ser asimilados o sustituidos (Aula Santillana, 1995).


En el imaginario de nuestra sociedad (y en el de muchos de los estudiantes mencionados), el perfil del docente ideal se sustenta sobre el mito que sobrevalora la vocación (docente se nace, no se hace), minimizando la formación. Se estructura sobre la creencia, casi mágica, de que la enseñanza es una labor sencilla (enseñar: tarea fácil.


  Educación para todos carreras de magisterio y profesorado, de tres o cuatro años, con aquellas profesiones llamadas liberales, cuyas carreras exigen más de cuatro años (magisterio y profesorado: carrera corta, título asegurado). El atractivo de obtener un título en un plazo relativamente corto incide muchas veces en la elección de la carrera, por sobre el deseo de ser docente o de obtener cualificación profesional. Otro mito socialmente válido es el que sostiene la creencia de que la carrera docente es más adecuada para las mujeres que para los hombres, principalmente en los niveles preescolar y escolar (docencia: ocupación femenina).

Históricamente, ha sido mayor la presencia de la mujer en el primer nivel del sistema educativo que en los niveles secundario y terciario.


  Podrían citarse otros, más específicamente relacionados con el rol docente, como el que nosotros identificamos con el rótulo docente multifuncional. Es decir, la convicción generalizada de que por el por el hecho de ser docente, éste posee competencias propias de otras profesiones y por tal, además de las tarea de educar y enseñar, es capaz ¡y debe! cumplir funciones como psicólogo, asistente social, administrativo en las instituciones, e incluso como médico ante el malestar de algún alumno. También se espera que sea poseedor de conocimientos absolutos y universales en gran parte de las áreas del conocimiento científico. El mito del docente onnisapiente está conectado con el anterior y responde al modelo tradicional de enseñanza, más difícil de desterrar del imaginario social que de la práctica de los profesores.


   Parece oportuno explicitar algunas líneas de reflexión relativas a ciertos problemas que en nuestra visión podría considerar la formación docente. Es tiempo de cuestionar viejos mitos, representativos de un modelo educacional casi permitido... ¡casi! Creemos que este cometido es parte del compromiso con nuestra profesión y con  la formación de los docentes que educarán a las generaciones venideras.


Misión:
Cumplir con la labor de enseñanza aprendizaje enmarcada en el desarrollo local, regional y nacional, en beneficio de la comunidad, con una educación a la altura y complementario de la realidad del país. 

Código de ética de la Profesión Docente

Capítulo I
Responsabilidad del docente especialista hacia la comunidad.

Artículo 1.- El docente especialista es el encargado de promover y fomentar el enlace del estudiante con la comunidad.

Artículo 2.- Contribuir con el desarrollo de la comunidad, por medio de actividades culturales y educativas que involucren a la comunidad y la escuela.

Artículo 3.- Debe ser responsable en su acción personal como docente cumpliendo con las normas establecidas para la enseñanza-aprendizaje.

Capítulo II
Responsabilidad del docente hacia el niño, niña y adolescentes. 

Artículo 4.- El docente es el encargado de brindar una educación integral a los niños, niñas y adolescentes a través de actividades didácticas y educativas cónsonas con su edad y madurez.

Artículo 5.- El docente debe promover la educación cultural, ambiental, social y académica enmarcada dentro del Sistema de Educación Bolivariano.

Artículo 6.- el docente debe resaltar los derechos y deberes de los niños, niñas y adolescentes, así como su responsabilidad ante la sociedad.

Capítulo III
Responsabilidad del docente respecto a su profesión. 

Artículo 7.- El docente debe ser íntegro y respectar sus valores profesionales, actuando en todo momento enmarcado dentro de los límites del Código profesional, enalteciendo la labor de educador. 

Artículo 8.- La actividad docente, debe ser el marco de la orientación y fomento de la promoción de la actividad del profesional de la educación, pena de las sanciones en la norma que regula la materia. 

Artículo 9.- El ejercicio profesional del docente debe ser enmarcado dentro de los principios de ética, moral y social en cumplimiento de las normas por la acción personal y colectiva dentro del ámbito educativo.

Capítulo III
Responsabilidad del docente hacia sus colegas. 

Artículo 10.- El principio de solidaridad, colaboración, respeto y amistad debe ser el norte del profesional de la educación en cualquier ámbito y nivel educativo. 

Artículo 11.- El docente no deberá tomar la iniciativa para gestionar directa o indirectamente trabajos particulares, de otro docente; sin embargo, podrá asesorar a los estudiantes, en relación a éstos u otro tipo de trabajo profesional.

Artículo 12.- El Contador Público está obligado respecto a los demás docentes, a utilizar los medios que le permitan su posición en su cargo público o privado, para cooperar el desenvolvimiento de las funciones de aquellos, propiciar su estabilidad, progreso y buen trato.

10 comentarios:

  1. Andreyna Santana_Comentario

    Lo primero será poseer una cierta competencia intelectual para ejercer la profesión; lo que se traducirá en tener conocimientos y habilidades que permitan desarrollar el trabajo de manera profesional. Es aquí donde conviene hacer hincapié en lo importante que resulta, desde que se es estudiante (etapa de preparación y formación), plantearse el estudio como una actividad seria y "profesional".

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  2. Ilonka Cristal Vilorio.

    Mi comentario:

    El primer deber de la persona que se prepara es ponerse en condición de ejercer su profesión, cultivando la mente con el estudio de lo que se necesita saber y acomodando su voluntad con todos los motivos del bien obrar para evitar en gran medida los problemas de índole ético-moral que surgen en el ejercicio de una profesión o de un oficio.

    En la profesión docente, una persona que se prepara para trabajar en este ámbito debe ser capaz de llevar consigo una carga de responsabilidad y encargarse de brindar amor y todos los conocimientos necesarios para que el niño tenga un aprendizaje eficaz.

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  3. Joel Peguero- Comentario.

    Así es, para una persona considerarse docente, debe estar preparado académica-mente, cumplir con el perfil del docente, debe poseer sólidos conocimientos basados en los intereses de los niños, ser conocedor de la didáctica de la educación y muchas cosas mas. Si la persona no cumple con los requisitos que debe poseer un docente no puede considerarse como tal.

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  4. Jessica Rodriguez Johnson

    Comentario:

    Un docente es un profesional, es una persona que tiene visión y misión. El docente es el que se dedica a enseñar dando a conocer su sabiduría. Este utiliza la estrategias que cree que son adecuadas para que todos sus alumnos, sin excepción de ningunos, adquieran el conocimiento que él les imparte. El docente tiene que ser paciente, carismático, cariñoso, innovador, artista y un sin números de cualidades que son las que definen al junto con estas como es un docente.

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  5. Alba Maridelly Trinidad

    Comentario:

    El docente no es mas que la persona más necesaria en la vida si no existieran los docente no existiría educación en la sociedad.
    La profesión es la actividad que realiza cada persona profesional,la cual es capacitada para ser un buen profesional,un profesional se caracteriza por sus conocimientos que fundamentan tanto la comprensión de niño/a en su procesos biopsicosociales, culturales , como sus acciones pedagógicas.
    La llamada profesión docente constituye, sin lugar a dudas, una de las actividades que ha invitado al estudio y reflexión en la historia del pensamiento occidental.

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  6. Joel Peguero- Comentario.

    El profesionalismo es utilizado por diversos autores, para describir a todas aquellas prácticas, comportamientos y actitudes que se rigen por las normas preestablecidas del respeto, la mesura, la objetividad y la efectividad en la actividad que se desempeñe. El profesionalismo es la consecuencia directa de ser un profesional, un individuo que tiene una profesión particular y que la ejerce de acuerdo a las pautas social-mente establecidas para la misma. Estoy de acuerdo con estas definiciones, ya que en educación es la preparación constante del maestro y la forma en que realiza su trabajo.

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  7. Me gusta mucho la parte de la misión docente, pues esta deja bien claro cuál es la parte que le compete a toda persona que decida ingresar a la profesión docente, cuál es su compromiso con cada niño que pueda tener en su aula, con la comunidad que este a su alrededor y con el país.
    JUANA MORFA SOLIVER del grupo 2

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  8. Jessica RodrÍguez Johnson

    Comentario:

    Como bien dice,una profesión es una actividad especializada del trabajo dentro de la sociedad. Un profesional debe tener compromiso al ejercer cualquier ocupación y mas aun es a la formación educativa.
    Ese compromiso es con todos los estudiantes teniendo en cuenta su cultura y su vida ya que la educación es para todos y nuestra sociedad necesita afecto y sobre todo que los maestros estén preparados para que con amor y dedicación se logren aprendizaje de calidad y que estos crezcan en su desarrollo como seres humanos en la sociedad circundante.

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  9. Ilonka Cristal Vilorio

    Mi comentario:

    Todo docente debe estar dotado de los conocimientos necesarios para poder darle a los niños una educación de calidad y pueda responder cada duda que ellos tengan. Cuando un docente no está capacitado debidamente se puede tener seguro que los niños que éste educa no van a obtener los conocimientos necesarios para defenderse al año siguiente y este caso se ha podido ver en muchos casos cuando promueven a un niño que no sabe leer en un tercer curso, estos casos se dan porque el docente no tuvo el conocimiento o no usó las estrategias necesarias para que el niño pudiera aprender a leer.

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  10. Joel Peguero- comentario

    La misión de los docentes es contribuir con el desarrollo de los individuos que se encuentran bajo su tutela, debe velar porque sus estudiantes logren alcanzar sus metas, sean personas críticas a través del proceso de enseñanza-aprendizaje, pero muchos docentes creen que ser maestro es solo escribir en una pizarra y no es así si un maestro no domina contenido, disciplina y tiempo no está haciendo parte de su trabajo.

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