domingo, 12 de mayo de 2013

Unidad II: Cultura profesional del docente


                                                                              


 Concepto de cultura


  La cultura es básicamente un sistema de signos producidos por la actividad simbólica de la mente y que las asociaciones simbólicas no necesariamente son las mismas en todas las culturas.

Diversidad de culturas

  La diversidad de culturas o diversidad cultural se refiere al grado de diversidad y variación cultural, tanto a nivel mundial como en ciertas áreas, en las que existe interacción de diferentes culturas coexistentes (en pocas palabras diferentes y diversas culturas). Muchos estados y organizaciones consideran que la diversidad de culturas es parte del patrimonio común de la humanidad y tienen políticas o actitudes favorables a ella. Las acciones en favor de la diversidad cultural usualmente comprenden la preservación y promoción de culturas existentes.

   La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada por UNESCO en noviembre de 2001, se refiere a la diversidad cultural en una amplia variedad de contextos y el proyecto de Convención sobre la Diversidad Cultural elaborado por la Red Internacional de Políticas Culturales prevé la cooperación entre las partes en un número de esos asuntos.

  La diversidad cultural refleja la multiplicidad e interacción de las culturas que coexisten en el mundo y que, por ende, forman parte del patrimonio común de la humanidad. Según la UNESCO, la diversidad cultural es "para el género humano, tan necesaria como la diversidad biológica para los organismos vivos".

  La diversidad cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje , de las creencias religiosas, de las prácticas del manejo de la tierra, en el arte, en la música, en la estructura social, en la selección de los cultivos, en la dieta y en todo número concebible de otros atributos de la sociedad humana.


Defensa de la Cultura

  La defensa de la diversidad cultural se basa en el sano equilibrio que debe de lograrse con la ayuda de los diferentes grupos culturales que existen en el mundo, pero sin afectar a terceros o exceptuar alguna cultura. La excepción cultural pone de relieve la especificidad de los productos y servicios culturales, incluido el reconocimiento especial por parte de la Unión Europea, en su Declaración sobre la Diversidad Cultural. Existen alrededor del mundo diferentes organizaciones, como lo es la UNESCO que temen sobre la tendencia hacia una uniformidad cultural, como prueba de ellos se pueden mencionar la desaparición de diferentes lenguas y de dialectos, como lo es las lenguas de Francia sin protección jurídica alguna que haga valer el derecho y que sobre todo realicen su permanencia; también podemos tomar como ejemplo el aumento de la preeminencia cultural de los Estados Unidos a través de la manera en que distribuye de sus productos de cine, televisión, cantantes, accesorios, ropa y productos de comida promovidos por los mismos medios de comunicación. Existen actualmente diferentes organizaciones internacionales que su trabajo se basa en la protección de las sociedades y de las culturas que se encuentran amenazadas por la extinción, incluyendo Servibar International y la UNESCO. La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, adoptada por 185 Estados miembros en 2001, constituye el primer instrumento normativo internacional para preservar y promover la diversidad cultural y el diálogo intercultural.

Diferencia entre diversidad cultural y diferencia cultural

  De acuerdo al marco conceptual para La Diversidad Cultural publicada en el marco de la Campaña nacional por la diversidad cultural de México, "no es lo mismo hablar de diferencia que de diversidad cultural. Si hablamos de diferencia, tenemos un punto obligado de referencia. Somos diferentes en algo específico. Cuando se usa el concepto de diversidad, por el contrario, cada persona, cada grupo, cada comunidad necesita hablar de lo que es, de sus haberes, sus recursos, sus historias y proyectos, en suma, de su identidad. Porque lo diverso se define en relación consigo mismo y en relación con los otros, con los diferentes."


            Identidad Cultural

  Éste es un elemento que muestra la diversidad cultural como punto de partida y motor de la constante reconstitución de las culturas. La identidad es la afirmación, reconocimiento y vinculación con la realidad de los sujetos que se constituyen y forman en las distintas culturas. La identidad nos sitúa respecto del otro, al afirmar la singularidad distintiva con base en la que creamos y recreamos un sistema específico de significación, ya sea personal, comunitario o social, adscribiendo así pertenencia étnica y lingüística; posiciona a los sujetos en un intercambio de prácticas culturales en el que actúan, se relacionan y proyectan. Así, la identidad forma parte de la cultura y a su vez le da sentido y consistencia. Si la identidad parte del reconocimiento de uno mismo, el sentido del yo proporciona una unidad a la personalidad que, para formarse, necesita la presencia del otro que lo transforma y moldea a la vez.

La función docente en las etapas históricas y en diferentes culturas y sectores sociales.

Historia de la función docente

  La función docente empieza desde las sociedades primitivas hasta finales del s. XIX. Dentro de las sociedades primitivas, se destaca las características de la función docente en Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma y la Edad Media.

Mesopotamia

  Existían dos lenguas diferentes: el acadio y el sumerio. Y las tablillas de barro era el único material del que se disponía para aprender. La función de enseñar la desempeñaban los sacerdotes menores. También entre ellos se encontraban los escribas y los maestros. La formación estaba relacionada con la religión y comportaba dos etapas sucesivas: la primera, de instrucción elemental y la segunda, de perfeccionamiento de la formación del escriba.


Egipto

  La escritura egipcia era pictográfica y con el paso del tiempo se convirtió en ideografías. Para la escritura, los materiales universales en Egipto fueron el papiro, la piedra caliza y ostiaka. Y para pintar, colores como azul, negro, verde, gris, etc. pero mayoritariamente el negro y el rojo. En Egipto existieron 2 corrientes literarias: la conocida como sapiencial y otra basada en mitos, fábulas, leyendas, ritos, etc. La literatura sapiencial se trataba de unos textos educativos fundamentalmente empleados para la formación del escriba (aprendiz). Dos eran los personajes que se encargaban de llevar a cabo las cuestiones de la vida diaria egipcia y del templo: los escribas y los sacerdotes. Además, era el templo el encargado de la formación del sacerdocio y de los escribas. Lo más importante en la sociedad egipcia era todo lo relacionado con la obediencia y el silencio. La escuela era de un tipo elemental y los escribas aprendían la profesión de sus padres o parientes, pues sólo se les exigía una formación básica.

  La profesión de escriba diferenciaba a su vez a las personas de letrados de los iletrados (los iletrados se encargaban de las tareas del campo). El escriba era formado en la llamada Escuela de los libros, en la que debían de pasar gran cantidad de tiempo en el estudio de la caligrafía.


 Grecia

  Los antiguos griegos no tenían historia escrita, solo oral. En Esparta se prestaba poca atención al desarrollo de actividades tales como el saber leer y escribir; toda la preocupación se centraba en las actividades físicas, la intrepidez y las proezas militares. Ya en el siglo VII, la capacidad de leer y escribir se habían convertido en una necesidad; escribir y contar seguían siendo unas técnicas subordinadas al comercio. La literatura griega se conservaba en rollos de papiro. Para ello era indispensable saber leer y escribir. La preocupación por la educación se cifraba únicamente en los niños del sexo masculino. No había escuela ni para las mujeres ni para los esclavos. Los atenienses se convirtieron en el primer pueblo que se enfrentó con el procese de la educación, al que dio nombre de paraideia. Los maestros eran los sofistas, que significa hombre sabio y enseñaban disciplinas muy diversas utilizando el arte de la retórica y la oratoria, buscando mediante la palabra el fin de persuadir y no tenían en cuenta la verdad Además, en Atenas se crean nuevas escuelas de enseñanza entre las que destacan el estoicismo y el epicureísmo.

Roma

  La vida de los niños en sus primeros años se centraba en la formación de valores relativos al trabajo, a la familia y a la patria. La familia como fuerza educadora de Roma se halla sometida a la autoridad del paterfamilias. Al lado del padre, en un lugar de honor, está la mater-familias, que tiene asimismo un cometido importante en la educación de los hijos y en cuya compañía se mantienen hasta los siete años. No todos los niños romanos estudiaban, pues Roma no tenía escuela pública. La mayoría de las escuelas tenían solo un aula donde asistían aproximadamente doce alumnos. La escuela primaria se llamaba “ludus” y en ella, a los 6 años, los niños aprendían a leer, escribir y sumar. Al cumplir los 11 años, los varones pasaban a un “grammaticus” (secundaria), en donde aprendían historia, geografía y griego, mientras las niñas se quedaban en casa.
  El papel de los romanos estaba fabricado con un tipo de caña, pero también escribían en pieles de animales. Los estudiantes escribían en lápidas de cera con un palo puntiagudo llamado aguja. Para empezar de nuevo frotaban la cera hasta tenerla lisa.


 
Edad Media
  En esta época la Iglesia tomó la responsabilidad de la enseñanza. En el desarrollo de la educación superior los musulmanes y los judíos desempeñaron un papel crucial, pues intervinieron como intermediarios entre la antigua Grecia y los estudiosos europeos.


                   




                   LA función docente en el siglo XVI

  En este siglo se distinguen entre escuelas de la Reforma y escuelas de la Contrarreforma.

  La Reforma es “un complejo movimiento religioso, con repercusiones políticas y sociales”. Lutero será su promotor y da lugar a un nuevo tipo de escuela popular (estatal).

  La Contrarreforma es un movimiento no solo de oposición a la Reforma Protestante sino de regeneración y renovación de la propia Iglesia. La concepción de la Contrarreforma contribuyó de manos de la Compañía de Jesús (“Jesuitas”) a la creación de un nuevo modelo de escuela elitista.

Escuelas de reforma

  Escuela popular. En tres clases dispone la enseñanza Lutero en su escuela popular: niños que aprenden a leer, niños que saben leer y alumnos más aventajados.

Escuelas de la contrarreforma

  Escuela elemental. En ella el currículo exigido es el conocimiento de la lectura y escritura, reglas elementales de la Aritmética y Catecismo.
  Escuela de gramática. En ciudades no universitarias y villas menores, las disputas seguían existiendo entre los Colegios jesuíticos y las Escuelas de Gramática municipales, regentadas algunas de ellas por los propios jesuitas.
  Aparición de los Jesuitas. Los Jesuitas o compañía de Jesús es un instituto religioso de clérigos regulares de la Iglesia católica. Durante el período de la Contrarreforma la educación jesuítica se enfocó principalmente a fortalecer la fe católica frente a la expansión del protestantismo. Al alumno se le exige la adquisición y práctica de los principios de actividad, creatividad, atención, observación y obediencia.


Función docente durante el siglo XVII

  La ciencia sustituye a la Teología y para la consecución de los objetivos en la educación de las clases sociales surgirán las diversas escuelas: escuela elemental: municipal (pública), particular (privada), Pías, Lasa lianas, de educación femenina; escuela de gramática: municipal, jesuita, de preceptor privado (particular).

  Escuela Municipal. Gobernar el reloj, estar presente con los muchachos y cerca de ellos, mostrarles crianza y que estén en la Iglesia con la decencia, temor y crianza que es razón, forman parte del compromiso del maestro con el municipio.
  Escuelas particulares. Gran parte de las escuelas estaban gobernadas por maestros, a veces sin título, en lugares insanos y acogiendo a los niños de la clase popular baja. A aliviar esta situación acudirá la Iglesia a través de sus escuelas parroquiales.

  Escuelas Pías (Calasancias). La escuela Calasancias puede considerarse como el modelo primigenio de la organización de la enseñanza primaria.     Nos interesa resaltar la perfecta organización de los distintos grados de la misma.

  En 3 clases se divide la Escuela Primaria: de leer, de escribir y de ábaco (en la que se enseban las cuatro operaciones y aritmética comercial).

  Escuela Lasaliana. El pionero en este tipo de escuelas fue San Juan Bautista de la Salle. Se distinguen dos grados de enseñanza gratuita y obligatoria.

  Escuelas de Educación Femenina. Para la educación de la nobleza femenina surge la enseñanza particular, para la clase media existían las escuelas de los conventos, y para la clase popular baja se crean algunos colegios bajo el mecenazgo nobiliario y a veces real.

  Municipales. Se exigía la edad de 14 años para iniciar los estudios y a los maestros se les exigía tener 22 años, el bachiller y ser maestro en Artes. A los estudiantes los dividían en “menores”, “medianos” y “mayores” y a cada grupo se le enseñaba unos contenidos.

  Jesuitas. Anotados ya con anterioridad los métodos y procedimientos de la pedagogía jesuita, algunos textos y autores utilizados en el siglo XVII en los colegios jesuitas son los siguientes: el Padre Álvarez, Nebrija, Virgilio y Horacio.

  De preceptor privado. Era frecuente para la burguesía comercial. La edad de los alumnos va desde los 7-10 años a 15-16. En el primer caso aprenden a leer, escribir, hacer cuentas y cálculo. En el segundo caso se les enseña Gramática, Historia y se les inspira “el espíritu del mundo”.                      

             Edad moderna


                                                                           Las escuelas normales

  Son centros educativos dedicados exclusivamente a la formación de los maestros. En España, la primera se instauró en 1838 para varones y para mujeres en 1858. Felipe II, en 1588, exige que todos los maestros sean previamente examinados y titulados. En 1839 aparece la Escuela Normal Central o Seminario de Maestros, siendo su primer director Pablo Montesino. En 1890 todas las Escuelas Normales pasan a depender del estado.

  El 6 de Agosto de 1961 se inaugura el Colegio Superior de Calkiní, Campeche como instituto autónomo integrado por las escuelas Secundaria, Preparatoria, Normal de Profesores para ejercer libremente la enseñanza superior y luchar por la justicia social. Construido por el gobierno del estado para la formación de cientos de docentes.

 
Preparación de los maestros

  Los liberales, desde su llegada al poder dedicaron una atención especial a la preparación del profesorado, para lo cual crearon unas instituciones inéditas, las Escuelas Normales, que significaban una ruptura con el sistema tradicional de preparación de los maestros. Más tarde, se creó un centro especial para la formación de los futuros profesores: la “Escuela Normal Seminario de Maestros del Reino”.

  Tras el establecimiento de las Escuelas Normales, hubo duros ataques contra los maestros pertenecientes a ellas y así surge un nuevo establecimiento: la academia literaria y científica de profesores de primera educación de Madrid, pero su funcionalidad se vio dificultada por no cumplir con uno de los objetivos principales que establecía el estado, la instrucción y formación de profesores. La respuesta ante esta situación fue la creación de un nuevo establecimiento llamado “Escuela Especial para Profesores”.

  Dentro del ámbito neocatólico también surgen oposiciones contra la existencia de las Escuelas Normales y se intentaba dar una nueva orientación a éstas haciendo, por ejemplo, que la enseñanza se basara sobre todo en los aspectos que recogía la doctrina cristiana. De esta manera se suprimieron las Escuelas Normales y más tarde se volvieron a restaurar.

  En el proyecto de ley sobre enseñanza presentado por el ministro de fomento, Zorrilla, el objetivo primordial consistía en el desarrollo del principio de libertad de enseñanza. Pero lo más interesante e innovador es un proyecto de estudios de las Escuelas Normales de ambos sexos. Los aspirantes debían pasar antes un examen inicial de ingreso, aparte de haber realizado los estudios necesarios.

  El abandono de la Instrucción primaria, la ignorancia de las clases populares y el empeño de la iglesia por hacerse con el control de la educación produjeron un retraso en cuanto a la formación del profesorado en España.

  Las escuelas normales siguieron con la misma formación dada por la Ley Moyano. Hasta 1898 no se produce de hecho la reforma de las Escuelas Normales. En la reorganización de estas escuelas se habla de la importancia de la reforma de los centros de formación de docentes y se busca el modernizar y ampliar el programa de estudios. Santos María Robledo buscaba una cultura general para cualquiera que accediese a maestro. Y ya fueran maestros o maestras, tanto de escuelas normales o no, la duración del programa debía de ser de 3 años. A su vez existían dos clases de escuelas normales:

  1ª clase: los cuales debían tener algunos conocimientos de psicología, trabajo manual y prácticas pedagógicas.

  2ª clase: un programa menos extenso y de un solo curso de duración. Debían de tener ciertos conocimientos de geografía e historia.

  Pero hasta que los conservadores no llegaron al poder, no se empezaron a renovar esta clase de establecimientos (con algunas diferencias). Finalmente, se estableció en 1914 el título único de maestro con cuatro cursos de duración. El objetivo era despertar el espíritu de observación de los alumnos y desarrollar su iniciativa. La enseñanza del francés, música y educación física quedaban incorporada, las escuelas normales se encargaban de la preparación de la mujer que podía elegir entre las materias optativas taquigrafía, mecanografía, etc.

 La función docente en contextos de diversidad cultural

  Juan José Leiva Olivencia y David Merino Mata del Departamento de Teoría e Historia de la Educación, Universidad de Málaga, España.

  Dicen, para el correcto desarrollo de la educación intercultural es indispensable contar con un profesorado cualificado que sea capaz de concretar en la práctica educativa cotidiana aquellos principios pedagógicos fundamentales que deben regir una educación que atienda a la diversidad cultural.

  Por esta razón, compartimos con Soriano (2004) la idea de que los docentes pueden y deben conocer las potencialidades, las debilidades y las competencias que muestran sus alumnos culturalmente minoritarios a fin de que en el marco de una escuela comprometida con la diversidad cultural y la interculturalidad como eje vertebrador de sus prácticas educativas, puedan progresar y desarrollar un aprendizaje verdaderamente significativo. 

La cultura, su incidencia en el pensamiento y el qué hacer docente

La función social del docente

  El devenir docente ha generado la posibilidad de que de manera consciente pueda crear un ambiente de desarrollo profesional a partir de integrarse a una sociedad con un sentido de relación y pertenencia; en la educación superior se consideran tres funciones que el docente debe desarrollar: formadora, de gestión, y de formación, en las que se puede observar que el profesor universitario puede traducir su práctica docente a la planeación didáctica, conformación de programas, identificación curricular, objetivos del aprendizaje, selección de contenidos de estudio y evaluación de procesos, que van inmersos en el proceso de enseñanza y aprendizaje ante un grupo y le permitan cubrir de manera colegiada las necesidades de formación de familias profesionales docentes.

  El sentido que dan los modelos educativos al actuar del docente, le permiten reorientar la constante labor de formación y profesionalización en las distintas áreas de conocimiento, disciplinas técnicas y científicas y de la toma de conciencia que genera la educación superior en el individuo.

  Es importante señalar que el qué hacer docente en el aula no involucra tan solo destrezas y dominio del trabajo en el grupo, implica, además, el dominio de competencias profesionales que incluyen no solo el saber epistemológico, además la identificación con un espacio curricular y el incentivar el aprendizaje de quienes se están formando.

  En este sentido el proceso de formación en la Universidad, requiere atender las necesidades sociales, apoyando la generación de riqueza social y por ende un capital humano que con competitividad laboral y nivel de preparación justifique una inversión educativa.

  Podemos señalar, que bajo la óptica de las tendencias positivistas, la Universidad y su nexo educativo consiste en desarrollar en cada individuo toda perfección pero que a su vez se rige por sistemas sociales y que ellas deben ser vistas y valoradas desde el planteamiento de un esquema curricular.

  En la actualidad el trabajo se consume como un valor de uso cambiado por una renta, intercambia su dinero como rédito estableciendo división y asignando jerarquías de ocupación en el trabajo manual e intelectual, operativo y administrativo que conlleva una remuneración diferencial, por lo que su función establece condiciones ideológicas, históricas y con una racionalidad educativa que centra los nexos entre economía y sociedad.

  En la labor pedagógica y disciplinaria que desarrolla el docente están inmersos los métodos que dan sustento teórico y filosófico al quehacer educativo, los modelos educativos que le dan sentido a la actuación del docente y los modelos didácticos que orientan la formación del profesor y le apoyan en el establecimiento de estrategias metodológicas de enseñanza–aprendizaje los cuales son trabajados de manera integral con los esquemas curriculares que presentan los proyectos educativos internacionales, nacionales e institucionales y que reorientan la política educativa en los diferentes niveles de formación.

  Las profesiones se vinculan a planes y programas educativos, en tanto orientan un esquema de formación específica, en determinadas áreas de acción al definir perfiles que la institución educativa considera pertinentes para intervenir en los problemas sociales y productivos.

  Al incorporar un modelo educativo que permita al profesional desarrollarse en un marco flexible y competente, hace necesaria la participación de distintos actores que se involucren directamente en el ejercicio curricular como es el docente que incide en el proceso formativo y se constituye como un pilar en esta transformación. La participación del docente en el desarrollo de una profesión no implica solamente saberes disciplinarios sino a su vez profesionalización y actualización en el área pedagógica, además de habilidades, actitudes y valores que hagan de su práctica una posibilidad de continuos intercambios con la realidad social, que den como resultados aprendizajes significativos que justifiquen el desarrollo de las reformas curriculares que son determinadas por las políticas educativas internacionales, nacionales e institucionales.

  En el marco de la Educación Superior, se ha generado un gran aumento de la demanda educativa por lo que su orientación y organización implica la instrumentación de procesos tecnológicos, económicos y políticos donde el docente enfatiza su actuación en la expansión y diversificación de planes y programas educativos que inciden en la posibilidad de crecimiento de las instituciones y en la mejora de atención a las necesidades de formación y profesionalización de las personas y su desarrollo en el campo laboral.

  Se reconocen por tanto, orientaciones de la formación didáctica del profesor que facilitan la búsqueda de relaciones cognitivas entre la necesidad de formación y la práctica educativa, ejemplo de ello son las orientaciones citadas por C. Marcelo (1994) y F. Tejada (1996) que definen el sentido de la formación docente, como la orientación artesanal, académica, tecnológica, personalista, práctica y crítico–social.

  La orientación artesanal, he visto como el proceso de transmisión generacional donde el aprendiz repite esquemas de autoridad, imposición de ideas y de conductas de aprendizaje limitados por el tiempo y el espacio que condicionan la racionalidad práctica de la didáctica.

  La orientación academicista que concibe al profesor como un especialista en determinada disciplina cuya acción gira en torno al dominio de la materia de enseñanza, aplicando el uso de modelos educativos en dos vertientes, enciclopédico y comprensivo; el primero porque destaca la importancia del conocimiento del contenido y la acumulación de éste; el segundo porque en la estrategia de enseñanza busca que se dé la comprensión lógica de la estructura de la materia y busque la transformación del conocimiento y su ubicación en diferentes realidades.

  La orientación técnica considera al profesor como quien domina la aplicación del proceso–producto basado en el entrenamiento procedimental, considera pertinente que el profesor posea destrezas o competencias para dar alternativas en el seguimiento de la razón práctica.

  La orientación personalista, centra la atención sobre el que enseña aprende de sí mismo y se identifica con las necesidades, valores y cultura de una sociedad. Destaca el carácter personal de la enseñanza donde el profesor toma conciencia de sí mismo dando un carácter formativo más que informativo a lo que se enseña y se aprende en el salón de clases, apoyada en la perspectiva de esta orientación se ha encaminado la enseñanza directiva, de entrenamiento de la conciencia en donde el proceso educativo se centra en los líderes de grupo quienes concuerdan la estrategia de aprendizaje.

  La orientación práctica se fundamenta en la experiencia y creatividad del profesor para afrontar y desarrollar escenarios claramente identificados en el contexto que dan la posibilidad de ensayo–error en el proceso de aprendizaje, es investigador en el aula, planificador de decisiones, reflexivo y con capacidad de interactuar su área de enseñanza, con la formación, actualización y conciencia de la realidad en donde emerge.

  La orientación crítico-social ve al profesor como el formador, conocedor del contexto que reflexiona sobre la realidad fenomenológica y toma decisiones que permiten facilitar el conocimiento en la realidad que vive el alumno dirigiéndolo en el uso y manejo de pistas que le permitan la participación y transformación de ese contexto y que sea capaz de ubicar la realidad social, cultural y económica que constituye la base del currículo que de manera permanente se va modificando mediante procesos de contrastación entre perfiles profesionales, demandas del mercado laboral y dimensiones socioeconómicas.

  Estas orientaciones han permitido que la formación de profesores de la educación superior se centren en la expectativa didáctica que utilizará para desarrollar su labor académica, sin perder de vista los métodos y modelos educativos que se requieren para desarrollar el currículo de las instituciones e integrar procesos de indagación, diálogo y participación en la profesionalización de la actividad docente.

  La observación que se hace de la labor docente implica por tanto, un reconocimiento de la variedad de ambientes educativos que ofrecen ver de la formación docente, una necesidad de integración de saberes y acciones que le lleven a definir una enseñanza turística de calidad que le permita atender las problemáticas originadas de la instrumentación de diversos modelos educativos, sus relaciones y posibilidades laborales, así como el desempeño de roles que orienten su función en la institución educativa en que participa.

Características de la cultura de una escuela efectiva

Dentro de las características de una escuela efectiva están:

-Cuenta con maestros capacitados.

-Posee áreas de recreación.

-Sus maestros fomentan los valores en las aulas.

- Regula los aprendizajes, favorece y evalúa los progresos; su tarea principal es organizar el contexto en el que se ha de desarrollar el sujeto, facilitando su interacción con los materiales y el trabajo colaborativo.

- Fomenta el logro de aprendizajes significativos, transferibles.

- Fomenta la búsqueda de la novedad: curiosidad intelectual, originalidad. Pensamiento convergente de sus egresados.

- Atiende las diferencias individuales.

- Desarrolla en los alumnos actitudes positivas: valores, pensamiento crítico, etc.

- Considera la posibilidad de ofrecer a los estudiantes diversas actividades que puedan conducir al logro de los objetivos (para facilitar el tratamiento de la diversidad mediante diversas alternativas e itinerarios).

- Posee una web docente.

Sentido de pertenencia a la profesión docente

 Dentro de las competencias que se espera que tenga el egresado de escuela normal para 1993 se consideraban lo siguiente:

1.      Habilidades intelectuales.
2.      Manejo de plan y programa de estudio.
3.      Contar con estrategias didácticas.
4.      Considerar la profesión docente como una carrera de por vida.
5.      Aprecio a la diversidad.

  Entre ellas habremos de destacar la cuarta competencia que refiere el sentido de pertenencia a un gremio o grupo de profesionistas; misma que refiere lo siguiente:

  A. Exista en la persona un grado de disposición que toda persona tiene para seguir la lógica de convivencia o sentido común, mientras más segura se sienta esa persona dentro de un grupo, más elevado será su sentimiento comunitario y por lo tanto la persona estará más dispuesta a seguir normas. El sentido de pertenencia no es más que la seguridad que la persona obtiene cuando se siente que ocupa un lugar dentro de un grupo; esto llevara a la misma a buscar conductas que permitan ocupar un sitio.

  B. El sentido de pertenencia forma parte de la socialización del individuo y está dentro de las necesidades primordiales de los seres humanos por tanto de déficit o inferiores; según Maslow las cuales corresponden a sentirse valorado , aceptado y respetado por una comunidad , saberse partícipe de ella y asimismo identificado, para Maslow, luego de satisfacer dichas necesidades recién puede aspirarse a las otras según la pirámide jerárquica que el mismo creo y esas otras necesidades serían las de desarrollo o superiores.

  Es del conocimiento general que la identidad de una persona va más allá de los elementos perceptibles, no es sólo una cualidad implícita en la condición unitaria del individuo; sino que se perfila y enriquece en la construcción de su vida social; en el contacto multinacional con las instituciones, que comienza en la familia, y luego se amplifica a otras diversas estructuras sociales. Con los hábitos, costumbres, actividades, obligaciones y responsabilidades que contraemos y desarrollamos desde pequeños, en el curso de las distintas interacciones sociales que forman parte de nuestras vidas.

  De esta manera, todas las estructuras sociales que componen el tejido de la sociedad en nuestro caso la sociedad mexicana, gracias a la huella heredada de una generación a otra(trasmitida al interior de las familias) y al continuo accionar de las personas que en ellas construyen, reproducen y perpetúan el conjunto de peculiaridades que los caracteriza, logran desarrollar sus propias identidades colectivas, cuyos mecanismos funcionales y principios rectores regulan la relación grupal y la mediación con las estructuras externas.

  Así de esta forma se constituye la identidad cultural, como síntesis de la construcción de múltiples significados distintivos, fruto de las complejas interacciones sociales que desarrolla internamente cada grupo y en sus relaciones con otros, mediante las cuales sus miembros se unifican y a la vez, se diferencian de los demás.

    La identidad cultural del docente, no difiere mucho de esto, desde su formación, y desarrollo profesional, la escuela normal, donde, además de proporcionar elementos concretos de referencia y comparación, resume el universo simbólico que caracteriza a la colectividad docente, porque establece patrones singulares de interpretación de la realidad, códigos de vida y pensamiento que permean las diversas formas de manifestarse, valorar y sentir.
  Sin embargo, no basta con ser partícipe de una realidad colectiva común, ni siquiera es suficiente que poseamos rasgos étnicos comunes o compartamos la misma herencia sociocultural o formación singular para presuponer la conciencia personal como representante de una identidad determinada.

  Se requiere, además de todo esto, contar con el sentido de pertenencia, como forma de adscripción al universo simbólico de dicha colectividad; como expresión del grado de significación y sentido que los códigos imperantes, los valores, juicios, tareas compartidas y actividades por emprender alcanzan, realmente, para cada sujeto. El sentido de pertenencia, con toda la carga afecto-cognitiva que conlleva, es elemento arraigante y movilizador de la actividad grupal, y lo que es más importante, constituye un generador de valencias y cohesión intra-grupal.





martes, 7 de mayo de 2013



Unidad I:
La profesión docente





 ¿Qué es profesión?

Una profesión es una actividad especializada del trabajo dentro de la sociedad. A quien la ejerce se le denomina profesional.


Las profesiones son ocupaciones que requieren de conocimiento especializado, formación profesional (capacitación educativa de diferente nivel -básica, media o superior- según cada caso), control sobre el contenido del trabajo, auto-regulación (organización propia mediante colegios profesionales, sindicatos o gremios), espíritu de servicio a la comunidad (altruismo), y elevadas normas éticas (deontología profesional).


La naturaleza de la ocupación y la forma de ejercerla que tiene cada profesional es el desempeño de la práctica profesional. La disciplina profesional se preocupa del desarrollo del conocimiento, enriqueciendo la profesión y profundizando el sustento teórico de la práctica.




Concepto de profesional

Un profesional es toda aquella persona con un reconocimiento de grado universitario, técnico o experto en cierto tema, disciplina o arte. Los profesionistas se dividen en técnicos, ingenieros, licenciados, médicos, maestros y doctores.




Concepto de profesión según diversos autores

En este sentido, puede definirse profesión como una actividad que sirve de medio de vida y que determina el ingreso profesional. De manera general, se define la profesión como ocupación sobre la base de un gran acervo de conocimiento abstracto, que permite a quien la desempeña libertad de acción y que tiene importantes resultados sociales.


Los antecedentes sobre el origen de este concepto se encuentran en antiguos textos hebreos, esta palabra se relacionaba a funciones sacerdotales, a negocios en servicio del rey o de un funcionario real.


El vocablo significa mandar o enviar, lo que representaba realizar una misión. Sin embargo, el concepto en el sentido actual no puede remontarse más allá de la época preindustrial, puesto que es producto de la industrialización y de la división del trabajo.


Los teóricos del siglo XIX consideraban las profesiones como una modalidad de lo que Tocqueville denominó “corporaciones intermediarias”, que eran organismos por medio de los cuales podía instaurarse un nuevo orden social, en sustitución de la sociedad tradicional.


Para Max Weber (1901), la profesión estaba vinculada a lo religioso en la tradición cristiana, puesto que el acto de profesar está relacionado con la voluntad de consagrarse a Dios, obedecer a un ser superior, con un alto contenido de ascetismo, de entrega y de sufrimiento.


Por otra parte, la expansión de los conocimientos técnicos, la explosión demográfica y el crecimiento de los centros urbanos en el siglo XIX, durante la revolución industrial, contribuyeron a modificar la organización social existente, propiciando la creación de tareas profesionales más especializadas (Barrón, 1996).


Estos factores produjeron que, a principios del siglo XX, se incorporara la concepción de lo profesional como producto de las transformaciones producidas por la industrialización.


En este contexto, en 1915, Flexner sugirió que para reconocer este campo, era necesario tomar en cuenta la implicación de operaciones intelectuales, las cuales adquieren su material de la ciencia y de la instrucción. Señala, además, que el manejo de este material es con un fin definido y práctico, el cual posee una técnica educativa comunicable, se tiende a la organización entre sus propios miembros y se vuelve cada vez más altruista (Gómez y Tenti, 1989).


Desde el funcionalismo, Millerson (1964) explicaba que las profesiones realizan funciones que son valoradas, tales como la utilización de capacidades basadas en conocimientos teóricos; educación y formación; garantía de competencia en los individuos debida a exámenes; tener un código de conducta que garantice la integridad profesional; realización de un servicio para el bien público; existencia de una asociación que organice a sus miembros.


Por su parte, Schein (1970) estableció que las profesiones constituyen conjuntos de ocupaciones que han desarrollado un sistema de normas derivadas de su papel especial en la sociedad. El profesional es distinto del aficionado, está dedicado a una ocupación que constituye su fuente de ingresos (Gómez y Tenti, 1989).


Moore y Freidson (1970) agregan que una profesión puede ser vista a partir de un conjunto de dimensiones estructurales y de actitud, como una ocupación de tiempo integral, caracterizada por la presencia de profesionistas con una organización que permite la mutua identificación de intereses comunes y de conocimientos formales y en donde se aceptan las normas y los modelos apropiados para identificarse entre colegas (Machado, 1991).

Para que pueda existir una auténtica profesión, Johnson (1972) señaló que, es necesario que las personas que practican la ocupación formen un grupo homogéneo. Asimismo, Parkin (1979) sugiere que se siguen estrategias de exclusión para restringir el acceso a las profesiones (Burrage, 1990).


De acuerdo con esto, en los años ochenta, una profesión se definía como una ocupación que se regulaba a sí misma mediante una capacitación sistemática y obligatoria en un ámbito universitario, basado en conocimientos especializados y técnicos, y orientado más al servicio que hacia las utilidades pecuniarias, principio consagrado en su código de ética (Starr, 1982). En este contexto, la profesión era considerada como un fenómeno sociocultural en el cual intervienen un conjunto de conocimientos y habilidades, tradiciones, costumbres y prácticas que dependen del contexto económico, social y cultural en el que surge y se desarrolla.


Las profesiones se estructuraron con base en una segmentación de la producción del conocimiento y de su propio ejercicio ante la necesidad de regular y reglamentar las formas de ejercicio de las habilidades profesionales, buscando legalizar lo escolar como la única forma válida de tener acceso al conocimiento.


Las profesiones son consideradas autónomas se encuentran establecidas y legitimadas, por formas y sistemas de organización social. Otros elementos son su legitimación intrínseca, su validez y su función enmarca por características históricas de la sociedad en que ha surgido y se ha desarrollado.


Sus modos de formación, reproducción, exclusión, certificación y evaluación dependen de las condiciones en las que surge, de los intereses de quienes la promueve y del poder político de sus miembros. En consecuencia, la profesión, como unidad estructural de la sociedad moderna, condensa procesos y elementos de la realidad social, política e ideológica en la que se circunscribe, formalmente establecida y legitimada por el sector social que las ha constituido como tales.


En el marco de la globalización, las profesiones son influidas por las nuevas tecnologías, esto propicia el surgimiento de nuevas profesiones. En este sentido, Dingwall (1996) señala que las profesiones de ahora, sólo tienen del pasado la continuidad simbólica con el grupo ocupacional de referencia de la Edad Media.


En este contexto, y ante las condiciones que los nuevos ordenamientos del mercado de trabajo la profesión es definida como una disciplina, se adhieren a patrones éticos establecidos; que son aceptados por la sociedad como los poseedores de un conocimiento y habilidades especiales obtenidos en un proceso de aprendizaje reconocido y derivado de la investigación, educación y entrenamiento de alto nivel, y están preparados para ejercer este conocimiento y habilidades en el interés hacia otros individuos.



Profesionalismo

El término profesionalismo se utiliza para describir a todas aquellas prácticas, comportamientos y actitudes que se rigen por las normas preestablecidas del respeto, la mesura, la objetividad y la efectividad en la actividad que se desempeñe. El profesionalismo es la consecuencia directa de ser un profesional, un individuo que tiene una profesión particular y que la ejerce de acuerdo a las pautas social-mente establecidas para la misma. Las pautas de profesionalismo pueden llegar a ser muy variadas e ir desde aspectos físicos y de apariencia (tales como vestimenta) hasta actitudes morales y éticas (tales como el cumplimiento del deber en cualquier situación y realidad).


  La noción de profesionalismo se relaciona, de más está decir, con la de profesión. La profesión es un tipo de oficio adquirido de manera legítima por una persona luego de realizar una carrera de estudio o trabajo que otorgue las capacidades, conocimientos y habilidades específicas para la actividad elegida.  

El profesionalismo sin embargo puede existir en el caso de personas que no cuentan con una profesión legal y oficial pero que aun así demuestran importantes rasgos de respeto, compromiso, entrega y seriedad en aquello que hacen. El profesionalismo es sin dudas uno de los rasgos más buscados a la hora de establecer empleos, pero al mismo tiempo puede llegar a ser difícil de medir en términos cuantitativos. Evidentemente, hay algunos elementos que pueden ser claramente señalados como falta de profesionalismo, tales como la impuntualidad, el lenguaje agresivo y formas de comunicación o de manejo inapropiadas, la falta de compromiso con la actividad, la apariencia no apropiada, el establecimiento de vínculos afectivos con colegas o clientes cuando esto no está permitido, etc.



Profesionalización

Como resultado del estudio realizado se considera la existencia, al menos, de tres tendencias bien marcadas en cuanto al tratamiento dado a la profesionalización para clarificar ciertos referentes teóricos y sus respectivas prácticas pedagógicas.


La primera, interpreta la profesionalización como una categoría de máxima generalidad dentro de esta ciencia y que, por demás, se ve relacionada con otras ciencias sociales como las ciencias del trabajo, la sociología y las ciencias de la educación. Dentro de ellos se destacan Burbles y Densmore (1992); la UNESCO (1993), Abreu (1993), Torres Carrillo (2002) y Maury (2005).


Otro grupo significativo de autores consideran la profesionalización como proceso, dentro de los cuales se encuentran, Añorga Morales (1999), Pérez García (2001), Addine Fátima (s/f), González Gaudiano (1998), Giroux Lanksher y MacLaren (1996), Herrera Fuentes (2003), Poison (2000), Imen (2004), Martín A. (2004) y el Congreso del Perú (1993).




Profesionalización y profesionalismo en la docencia escolar

Quiero abordar el tema de estándares en la profesión docente desde la perspectiva de dos conceptos superficialmente similares pero en el fondo muy diferentes: profesionalización y profesionalismo. Hablar de profesionalización, involucra hacerlo desde el estudio que la sociología ha hecho de las características de las profesiones, como estructuras en el orden social. En la docencia, el camino de la profesionalización  es el de adquirir las características de las profesiones de alto estatus, entre las que se cuentan la titulación, la acreditación y la existencia de asociaciones profesionales.  Estas, junto con el uso del conocimiento científico, tema del que hablaré un poco en esta entrada, creo yo son los pilares de las profesiones mejor establecidas. En mi entrada anterior exponía que creo que la docencia escolar no muestra sino incipiente-mente una de las tres primeras características. En esta ocasión, con el ánimo de empezar a proponer rutas de profesionalización, quiero discutir aspectos relacionados primariamente con la profesionalización, y en algo con el profesionalismo.


  Responder a la pregunta de qué significa para un docente comportarse como un profesional en el aula involucra explorar qué es aquello que un docente profesional hace como sólo él o ella puede hacerlo ¿Cuál es, o debería su especialidad? Yo creo que es el trabajo de diseñar y ejecutar experiencias de aprendizaje. No una clase. No una charla. Una unidad de enseñanza completa, una secuencia de clases, una experiencia intencionalmente dirigida para el aprendizaje de algo. No simplemente una clase: una clase le puede salir bien a cualquiera. O mal, es parte de la vida. Hay gente que cree que porque explica cosas con elocuencia entonces puede ser buen profesor. No. La gracia es diseñar un proceso entero, que pueda durar meses o años. Un proceso que tiene altos y bajos, que puede y va a contar con imprevistos y sujetos resistentes. En eso tiene que ser hábil un maestro, como nadie.



Características de una profesión docente

  El/la Profesional de Educación, debe poseer sólidos conocimientos que fundamentan tanto su comprensión del niño/a de 0 a 6 años en sus procesos biopsicosociales, culturales , como sus acciones pedagógicas, didácticas y evaluativos contextualizadas en las Bases Curriculares de la Reforma Educacional Chilena, en la que asume su compromiso activo con la calidad de la educación. Este Educador/a, domina los fundamentos teórico-conceptuales relacionados con la educación y la investigación educacional. Por ello, es capaz de diagnosticar y analizar críticamente distintos fenómenos educativos con el objeto de comprender su complejidad. Además, siendo capaz de reconstruir desde su práctica los fundamentos de su quehacer específico, consolida su acción educativa en propuestas de innovación y cambios efectivos. En el contexto de un mundo globalizado, comprende y utiliza el idioma inglés a modo instrumental y maneja las TICS, es capaz de aprender y actualizarse de manera permanente, de comprender políticas nacionales e internacionales que orientan el desarrollo educativo y de contextualizar su acción conforme a requerimientos del campo laboral actual y de las organizaciones educativas propias del nivel de educación.

  Profesionalmente, desarrolla competencias específicas orientadas a facilitar el proceso educativo integral del niño y niña de 0 a 6 años, fortaleciendo sus capacidades socio afectivas, cognitivas, creativas y lúdicas a través de la mediación de experiencias vinculadas a la iniciación de la lectura y escritura, desarrollo del pensamiento lógico-matemático y la comprensión de su medio natural, social y cultural, favoreciendo en el párvulo aprendizajes oportunos y pertinentes a sus características, necesidades e intereses. Del mismo modo, evalúa y atiende el desarrollo del niño y niña y sus aprendizajes, fortaleciendo su acción didáctica, diseñando, evaluando y gestionando proyectos educativos que integran las necesidades educativas diversas. Se caracteriza por ser agente social de cambio que actúa con autonomía, responsabilidad y compromiso ciudadano, creativo, reflexivo y crítico respecto de su práctica, capaz de tomar decisiones responsables y asertivas, generar y asumir propuestas de cambio con liderazgo pedagógico, formulando y gestionando proyectos en beneficio de la comunidad educativa integrada por los niños y niñas, familias, educadores, equipos de gestión y otros agentes educativos. Además, es un profesional con capacidad de comunicación y relaciones interpersonales adecuadas para trabajar en equipo, asumiendo actitudes de colaboración profesional en la identificación, planteamiento y resolución de problemas. A su vez, manifiesta conocimiento y sensibilidad ante expresiones artísticas diversas integrándolas en su quehacer pedagógico. De igual modo, actúa con discernimiento ético y respetuoso de la naturaleza humana, orientado por los valores que la universidad establece como sello institucional para la formación de sus profesionales y que le permiten una mediación para el desarrollo de sus educandos.


  En conclusión, al plantearnos la formación inicial de los profesores y profesoras debemos partir teniendo claro que formamos para una profesión. Una profesión que se caracteriza por manejar un conocimiento particular, por desarrollar unas competencias concretas y producir una cultura singular. Los futuros docentes deben aprender a construir un conocimiento profesional en base a estas características que definen la profesión docente y que la hacen distinta de otras profesiones.


PUBLICADO POR SOUR EN 13:54

http://chnsour.blogspot.com/2007/07/caractersticas-una-profesin-docente.html.


Visión de la profesión docente


La carrera docente en la República Dominicana y otras visiones


  De acuerdo con la ley (66-97 General de Educación de la República Dominicana), en su Cap. 3, Art.135: “Se entiende por carrera docente la vinculación del servidor de la educación al conjunto de disposiciones organizativas y legales que regulan el ingreso, la permanencia, la promoción y el retiro de los docentes durante su ejercicio profesional; así como sus deberes y sus derechos laborales. La carrera docente comprende también el conjunto de disposiciones atinentes a la clasificación y valoración de cargo, el reclutamiento, la selección, el nombramiento de personal, la estabilidad, y evaluación del personal que brinden a la educación los mejores recursos humanos”.


Desarrollo de la profesión docente desde una visión sistémica de la carrera docente


A)   Formación Inicial


  Convertir la carrera docente en una profesión atractiva que atraiga y retenga los mejores talentos como en otros países, Finlandia y Suecia por citar dos casos, constituye una legítima aspiración de todos los países que aspiran la mejora de sus sistemas educativos.3 Obviamente, en la República Dominicana con una profesión mal valorada por la sociedad en su conjunto, dado el pobre desempeño docente, resulta muy difícil atraer a los mejores estudiantes a la docencia a menos que se produzca un cambio en las políticas educativas desde todos los subsistemas que conforman el sistema educativo en su conjunto, es decir, desde una visión sistémica.


B)   Inserción Docente


  De acuerdo con el Estatuto Docente de la República Dominicana, se establece un año como período de prueba para los y las docentes que ingresan por primera vez al Sistema Educativo Dominicano, al final del cual se debe aplicar una evaluación de desempeño, sin embargo, esta disposición legal no se cumple.


  En una consulta con expertos nacionales sobre la carrera Docente realizada en el 2010, en el Instituto Nacional de Capacitación y Formación Docente se consideró que ese período debía ampliarse a tres años con un acompañamiento sistemático y una evaluación final como está establecido en el citado reglamento.



  Sin embargo, aunque se reconoce el impacto de estos primeros años de vida profesional e incluso la inserción docente ha sido planteada en el marco de los debates de la educación que queremos para el siglo XXI, en el país todavía no se han formulado políticas que regulen esa importante fase del ciclo de vida de los y las docentes.


C)   Desarrollo Profesional


  En el marco de las Mesas Consultivas que se conformaron como espacio de debate y acuerdos para las publicaciones Metas Educativas 2021 se señala lo siguiente:


  La necesidad de vincular, en la práctica el Estatuto de la Carrera Docente a un programa de desarrollo profesional ha sido expresada de manera reiterada en el ámbito educativo dominicano desde hace más de una década. Se aboga por un modelo donde la formación inicial, la inducción y la formación continua se constituyan en un itinerario común para todos los docentes del Sistema (2010: 152).


  Desde la perspectiva de ese desarrollo profesional, se aprecia el intento de pasar desde una visión técnico-pedagógica del docente a una visión profesional como un sujeto con autonomía y capacidad para tomar decisiones, con criterio para manejar el currículo y recrearlo, con sentido de misión y vocación, conducta ética en su vida personal y profesional, con habilidades para auto gestionar su formación, trabajar en equipo, reflexionar sobre su práctica, sistematizarla y compartirla con otros pares.


Mitos


  La aplicación de encuestas a estudiantes que ingresan al primer año de la carrera docente, para conocer las razones por las que eligieron ser profesores, y a aquellos que cursan tercer año acerca de las dificultades que se les presentan en su práctica docente, nos ha permitido identificar algunos mitos relacionados con la docencia y con el proceso de formación inicial que esta ocupación requiere.


  Las ciencias sociales entienden que el mito es una creencia común en un grupo, que no requiere de justificación racional, ni se lo cuestiona, puesto que en ese caso perdería validez. Se apoya en un conocimiento imaginativo de la realidad natural y de los fenómenos sociales. Su expresión lingüística es sencilla, pueden ser fácilmente aprendidos y recordados en la transmisión de una generación a otra. No obstante su poder de permanencia en el grupo que los acepta, también pierden su vigencia, pudiendo ser asimilados o sustituidos (Aula Santillana, 1995).


En el imaginario de nuestra sociedad (y en el de muchos de los estudiantes mencionados), el perfil del docente ideal se sustenta sobre el mito que sobrevalora la vocación (docente se nace, no se hace), minimizando la formación. Se estructura sobre la creencia, casi mágica, de que la enseñanza es una labor sencilla (enseñar: tarea fácil.


  Educación para todos carreras de magisterio y profesorado, de tres o cuatro años, con aquellas profesiones llamadas liberales, cuyas carreras exigen más de cuatro años (magisterio y profesorado: carrera corta, título asegurado). El atractivo de obtener un título en un plazo relativamente corto incide muchas veces en la elección de la carrera, por sobre el deseo de ser docente o de obtener cualificación profesional. Otro mito socialmente válido es el que sostiene la creencia de que la carrera docente es más adecuada para las mujeres que para los hombres, principalmente en los niveles preescolar y escolar (docencia: ocupación femenina).

Históricamente, ha sido mayor la presencia de la mujer en el primer nivel del sistema educativo que en los niveles secundario y terciario.


  Podrían citarse otros, más específicamente relacionados con el rol docente, como el que nosotros identificamos con el rótulo docente multifuncional. Es decir, la convicción generalizada de que por el por el hecho de ser docente, éste posee competencias propias de otras profesiones y por tal, además de las tarea de educar y enseñar, es capaz ¡y debe! cumplir funciones como psicólogo, asistente social, administrativo en las instituciones, e incluso como médico ante el malestar de algún alumno. También se espera que sea poseedor de conocimientos absolutos y universales en gran parte de las áreas del conocimiento científico. El mito del docente onnisapiente está conectado con el anterior y responde al modelo tradicional de enseñanza, más difícil de desterrar del imaginario social que de la práctica de los profesores.


   Parece oportuno explicitar algunas líneas de reflexión relativas a ciertos problemas que en nuestra visión podría considerar la formación docente. Es tiempo de cuestionar viejos mitos, representativos de un modelo educacional casi permitido... ¡casi! Creemos que este cometido es parte del compromiso con nuestra profesión y con  la formación de los docentes que educarán a las generaciones venideras.


Misión:
Cumplir con la labor de enseñanza aprendizaje enmarcada en el desarrollo local, regional y nacional, en beneficio de la comunidad, con una educación a la altura y complementario de la realidad del país. 

Código de ética de la Profesión Docente

Capítulo I
Responsabilidad del docente especialista hacia la comunidad.

Artículo 1.- El docente especialista es el encargado de promover y fomentar el enlace del estudiante con la comunidad.

Artículo 2.- Contribuir con el desarrollo de la comunidad, por medio de actividades culturales y educativas que involucren a la comunidad y la escuela.

Artículo 3.- Debe ser responsable en su acción personal como docente cumpliendo con las normas establecidas para la enseñanza-aprendizaje.

Capítulo II
Responsabilidad del docente hacia el niño, niña y adolescentes. 

Artículo 4.- El docente es el encargado de brindar una educación integral a los niños, niñas y adolescentes a través de actividades didácticas y educativas cónsonas con su edad y madurez.

Artículo 5.- El docente debe promover la educación cultural, ambiental, social y académica enmarcada dentro del Sistema de Educación Bolivariano.

Artículo 6.- el docente debe resaltar los derechos y deberes de los niños, niñas y adolescentes, así como su responsabilidad ante la sociedad.

Capítulo III
Responsabilidad del docente respecto a su profesión. 

Artículo 7.- El docente debe ser íntegro y respectar sus valores profesionales, actuando en todo momento enmarcado dentro de los límites del Código profesional, enalteciendo la labor de educador. 

Artículo 8.- La actividad docente, debe ser el marco de la orientación y fomento de la promoción de la actividad del profesional de la educación, pena de las sanciones en la norma que regula la materia. 

Artículo 9.- El ejercicio profesional del docente debe ser enmarcado dentro de los principios de ética, moral y social en cumplimiento de las normas por la acción personal y colectiva dentro del ámbito educativo.

Capítulo III
Responsabilidad del docente hacia sus colegas. 

Artículo 10.- El principio de solidaridad, colaboración, respeto y amistad debe ser el norte del profesional de la educación en cualquier ámbito y nivel educativo. 

Artículo 11.- El docente no deberá tomar la iniciativa para gestionar directa o indirectamente trabajos particulares, de otro docente; sin embargo, podrá asesorar a los estudiantes, en relación a éstos u otro tipo de trabajo profesional.

Artículo 12.- El Contador Público está obligado respecto a los demás docentes, a utilizar los medios que le permitan su posición en su cargo público o privado, para cooperar el desenvolvimiento de las funciones de aquellos, propiciar su estabilidad, progreso y buen trato.